sábado, 16 de mayo de 2015

Esta Noche en la Madriguera


 —Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

Sonaba la música estridente, mientras el regidor del programa accionaba a los robots que simulaban ser público, para que estallaran en abrumadores aplausos.

—Buenas noches, soy Pedro Coches, Bienvenidos a La Madriguera —gritó como si le fuese la vida en ello, al tiempo que con un ridículo baile digno de un pato mareado, se acercaba a la mesa de invitados.

—Esta noche con nosotros Rico Arroyo y Jenny Estofan —fue su declaración de intenciones.

El regidor seleccionó el nivel siete de aplausos en el panel de control de los Robots, los aplausos se tornaron ensordecedores, era prácticamente el modo máximo, pero esa noche los invitados lo merecían.

Pedro se sentó junto a ellos, con una sonrisa inhumana, digna del mimo más histriónico que haya existido.

—Y para entrevistarles, tenemos a nuestras mascotas, Pinto y Valdemoro—.

—Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

Levantó a los invitados, y juntos los tres ejecutaron la danza de la lluvia cherokee al son de la música, mientras los aplausos de los robots pasaron al nivel ocho.

Volvieron a sus asientos abrigados con los vítores robóticos, sus caras radiantes, adoptaban expresiones psicodélicas. Los muñecos Pinto y Valdemoro continuaban bailando al ritmo de los aplausos del público robótico.

—Bueno, bueno Jenny, así que presentaras junto a tu nuevo amor Rico tu libro Memorias de la Reina del Poblado, ¿no? —interrogó Pedro señalándola con las dos manos como si se tratase de un árbitro de futbol americano.

—¿Eh? Chi, Chi, ha sio un libro mu difisil, pero ar final loe acabao —respondió ella, mientras Rico le lanzaba un beso.

—¿Y qué me dices de ti Rico, como ve tu madre la Flamenquilla que quieras casarte con Jenny?—

—Jajajajajaja. Osu mi arma, que arte tiene. Po mu bien quillo mu bien —respondió Rico levantándose para incitar al público a hacer la ola.

—Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

—Y ahora nuestras mascotas Pinto y Valdemoro propondrán un juego a nuestros invitados —dijo Pedro golpeando la mesa con las palmas de su mano.

—Hola Jenny, hola Rico, soy Pinto, vamos a jugar, el que ría primero pierde—.

Los invitados miraban a Pedro entre divertidos y expectantes.

—Silencio, empezamos……Caca, Culo —dijo Valdemoro.

La cara de Jenny se enrojeció, aguantando la risa, sin embargo Rico mantenía la compostura mientras miraba a una mosca pasar.

—Pedo, Pipi —dijo en esta ocasión Pinto.

No pudieron evitarlo, los dos invitados estallaron en una sonora carcajada que fue acompañada por el público, ya que el regidor activo el modo robótico de la risa tonta nivel cinco.

Pedro estaba encantado, se levantó y volvió a interpretar su esperpéntico baile al estilo Fred Astaire en plena lipotimia.

—He ganado, he ganado….siempre gano mis concursos….chincha rabiña que tengo una piña —canturreaba Pedro.

—Interrupción para publicidad, volvemos en tres minutos —dijo mirando a la cámara a un palmo de distancia

Los focos se apagaron, Pedro y los invitados recuperaron la compostura, sus semblantes se tornaron serios, perdiendo esa aurea psicodélica.

—Perdonad por las tonterías, pero hay que echarle al pueblo lo que pide —dijo Pedro.

—No te preocupes, lo entiendo, tan solo que estoy cansada de aparentar ser una analfabeta —comentó Jenny.

—Bueno, es una cuestión económica, es un modo de ganarse la vida, no es el idóneo, pero si el mejor en estas circunstancias —añadió Rico.

—Y dime una cosa Jenny, ¿Quién te escribió ese libro? —preguntó Pedro.

—No tengo ni la menor idea, es un tema de la editorial, probablemente hayan contratado a un escritor para hacerlo. La verdad es que no he podido dedicarle tiempo, ya que mi última novela publicada con seudónimo me ha llevado dos años de trabajo —respondió Jenny.

—Sí, sí, pero es excelente, esa disertación filosófica contraviniendo los pensamientos de Freud es del todo maravillosa a la par que instructiva —añadió Rico.

—Bueno, pero tres capítulos te los debo a ti Rico, tus apuntes sobre las teorías de las angustias Freudianas me han ayudado mucho —dijo Jenny mirando dulcemente a Rico.

—¿Renunciaste a tu catedra de profesor de filosofía verdad? —preguntó Pedro mirando fijamente a Rico.

—No tuve más remedio, ciertamente me gusta vivir a lo grande y con el sueldo de catedrático no podría llevar este ritmo de vida —respondió Rico.

El regidor soltó un folio de papel encima de la mesa, era una noticia de última hora, la empresa automovilística SIUT Corp., había quebrado, y al día siguiente veintiocho mil trabajadores serian despedidos, las cifras del paro en el país alcanzaban el cuarenta y nueve por ciento.

Todos se miraron preocupados, francamente el país no terminaba de arrancar, y mucha gente rondaba ya los límites de la pobreza.

—¿Vas a decir algo en antena? —preguntó Jenny.

—Ni de coña, ¿Tú quieres que perdamos audiencia? —respondió Pedro al mismo tiempo que hacía gestos para continuar el programa.

—Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

Nivel nueve en el modo aplauso del público robótico, algún foco exploto por el impacto de las ondas sonoras.

—Y qué me dices de tu hijo Jenny, ¿No viene tu ex marido futbolista a verlo? —preguntó Pedro habiendo recuperado su sonrisa psicótica.

—A mi hijo, ni me lo mentes, que yo por mi hijoooooo…..MA-TO —respondió Jenny mientras Rico bailaba una sevillana y se quitaba la camiseta bajo las risas del público.

—Bueno, Bueno, Ha llegado el momento del experimento, que entren Antón Tao, y el Hombre Grisáceo—.

—Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

Ambos entraron en el plato interpretando el paso de la oca cual oficiales prusianos borrachos.

—El experimento de hoy tratara sobre la cantidad de mocos que nos podemos sacar en 15 segundos con un aspirador industrial —propuso Antón Tao sin poder dejar de interpretar el baile de san vito. El hombre grisáceo le observaba con mirada seria y ausente.

—Yo, Yo, Yo, Prime —gritó Pedro, apartando de un codazo a Rico y Jenny.

Se introdujo la boquilla del aspirador industrial en la nariz. Lo activaron y procedieron al recuento con el resultado de siete mocos. Acto seguido realizaron la prueba con los invitados con un resultado de tres mocos Rico y dos Jenny.

—He ganado, he ganado….siempre gano mis concursos….chincha rabiña que tengo una piña —volvió a canturrear Pedro.

—Bueno amigos, pues ya no tenemos tiempo para más, les esperamos mañana que tendremos por undécima vez la visita de Phil Yesmit. No cambien de canal, porque ahora nuestra selección de Futbol “La Coja” se juega su pase a la final del mundial —dijo Pedro volviendo a interpretar el baile del pato mareado.

El público robótico pasó a nivel diez de aplausos, la música era ensordecedora, sin embargo todos parecían felices mientras cantaban:

—Ganaremooooos oe, Ganaremoooooos oa—.

—Tachin, Tachin, Tararara, Pumpum, plas!!—

Los focos volvieron a apagarse y el público robótico recupero su inerte postura.

—Estoy agotado, esto es una mierda —confesó Pedro a sus invitados.

—¿Pero has intentado ofrecer al público otra cosa? —preguntó Rico.

—Al Cesar, lo que es del Cesar, y al pueblo lo que es del pueblo, adormecidos, conformes con sus miserables vidas, así deben estar, el día que despierten volveremos a los tiempos de la guillotina—.

—Déjales dormir, no se te ocurra despertarles. Shhhhhhhhhhhhhhhhh—.



FIN


Relato incluido en el libro "38 Relatos Cortos - Volumen I" 
Descarga Gratuita Aqui
 

4 comentarios:

  1. Divertido y sarcástico relato. Tras el "Días de Fútbol", otra dosis de circo, entretenimiento absurdo y placebo alucinógeno para el pueblo adormecido. Hilarante y de gran vergüenza ajena. Muy bueno, Oscar.
    Saludos, compañero.

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    1. Gracias Edgar, al escribirlo quise reflejar precisamente que no creo que ninguno de los frikis televisivos sea en realidad tan tonto como aparenta, creo que optan por representar un personaje que les de fama y dinero, en definitiva los tontos somos nosotros al creer que son así realmente.
      Un abrazo compañero

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  2. Magnífico relato, Oscar!! Es una crítica mordaz, descarnada y muy acertada, a mi parecer, de situaciones y realidades cotidianas que nos afectan a todos. Qué triste tenerse que hacer pasar por estúpido e inculto para "conectar" con el público...
    Una caricatura maravillosa, me quito el sombrero!!
    Un abrazo y feliz tarde de viernes :)

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    1. Muchisimas gracias Julia. La verdad es que siempre que veo programas de este tipo pienso "No puede ser verdad, no pueden ser tan rematadamente estupidos"
      Prefiero imaginar que cuando se apagan las camaras son seres normales.
      Un abrazo

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