lunes, 26 de octubre de 2015

Luz en el lado oscuro - Capítulo II


Luck condujo su coche durante horas. Estaba muy cerca de Paris, donde quería visitar la catedral de Notre Dame. Pilotaba siempre a gran velocidad, pese a no tener nunca prisa. Al fin y al cabo él era un ser inmortal. ¿Qué cosa terrenal no podía esperar?

Los recuerdos volvieron a su mente. De nuevo a otra de las grandes injusticias de Yahveh, “Los diez mandamientos”

Fueron entregados a Moisés, con el fin de reprimir a los hombres. Luck había intentado desde aquel instante, influir en ellos con sus contra mandamientos con la intención de hacerlos más libres.

Yahveh ordenó:

—Primero, Amaras a Dios sobre todas las cosas—.

Luzbel, te recomienda amarte a ti mismo sobre lo demás, pues de tu bienestar dependerá también el de tus seres queridos, y a ellos los amaras por sus obras y acciones ¿No es egoísmo exigir el amor? El amor no se exige, el amor surge de modo natural y se ofrece desinteresadamente, no por una orden.

—Segundo, No tomaras el nombre de Dios en vano—.

¿Acaso el ser que te exige amor, te prohíbe que utilices su nombre? ¿Es su nombre lo único importante para él? Utiliza el nombre de quien quieras según tus necesidades, ya que eres el dueño de tu vida y de la tierra.

—Tercero, santificaras las fiestas—.

¿Qué fiestas, las que él decida, las que él te ordene? Santifica tu natalicio, ya que es el día más importante de tu vida, y santifica los días importantes para las personas a las que ames, pero por tu propia voluntad, no por una obligación que cambiara tu estatus de persona libre a siervo.

—Cuarto, Honraras a tu padre y a tu madre—.

Eso es muy lógico, y los debes honrar, siempre y cuando lo merezcan.

—Quinto, No mataras—.

No mataras a ningún ser de la creación por placer, tan solo mataras para proveerte de alimento, y no mataras a ningún hombre, salvo que sea tu enemigo, y que su muerte signifique liberación o beneficio para ti y tus seres queridos.

—Sexto, No cometerás actos impuros—.

¿Quién define lo que es puro o impuro? Lo que es justo para ti, es puro para mí.

—Séptimo, No robaras—.

El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón.

—Octavo, No dirás falso testimonio—.

A no ser que tu supervivencia o la de tus seres queridos dependan de ello. En ese caso, miente, miente, miente, y si tienes alguna duda, vuelve a mentir.

—Noveno, no consentirás pensamientos ni actos impuros—.

¿Alguien no ha tenido nunca pensamientos impuros? ¿Nos quiere robar hasta nuestras fantasías? Los pensamientos impuros purifican nuestra alma, si mas no, la hacen más humana.

—Decimo, no codiciaras los bienes ajenos—.

Si yo amo a mi mujer, y lo considero como un bien, al pedirme Yahveh, que le entregue antes a él ese amor que pertenece a mi mujer ¿No está codiciando él un bien ajeno? ¿Acaso él puede saltarse sus propias leyes y yo no?

“Luck se lamentaba que estas replicas racionales a unos injustos mandamientos, fuesen apagadas por los esbirros de Yahveh en la tierra, Sus lacayos y sirvientes, la Iglesia Apostólica y Romana. Unos vividores sádicos corruptos, y los primeros en no obedecer ninguno de estos mandamientos, los primeros en matar a inocentes bajo injustas calumnias, los primeros en vivir en la opulencia, mientras millones de personas mueren de hambre, y sobre todo los primeros en llamarme maldito, por amar a los hombres sobre todas las cosas, por amar los placeres carnales, por intentar ser mejor día a día, por no mostrar hipocresía.

Solo se una cosa, y es que en el fondo me dan muchísima pena, ya que solo son puros instrumentos del mal, pero no del mal como ellos dicen que estaría personificado por mí, sino del mal del universo, del mal proveniente del lado más oscuro. ¿Por qué me llaman a mí el oscuro?

—Mi nombre significa la luz, y su alma es negra, tan negra que incluso a mí, al que fue el primero de los ángeles, me asusta mirar—.

Luzbel solo quería dejar claros, los principios que él consideraba justos:

El representa complacencia, en lugar de abstinencia.

El representa la existencia vital, en lugar de los sueños espirituales.

El representa la sabiduría perfecta, en lugar del autoengaño hipócrita.

El representa amabilidad para quienes la merecen, en lugar de amor malgastado en ingratos.

El representa la venganza en lugar de ofrecer la otra mejilla.

El representa responsabilidad para el responsable.

El representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, la mayoría de las veces peor que aquellos que caminan a cuatro patas, el cual, por causa de su “divino desarrolla intelectual” se ha convertido en el animal más vicioso de todos.

El representa todos los llamados pecados, mientras lleven a la gratificación física, mental o emocional.

Luzbel siempre había sido el mejor amigo que la iglesia ha tenido, ya que la ha mantenido en el negocio todos estos años.



Luck apago el motor de su Mustang, bajó contemplando la belleza de la catedral de Notre Dame. Entro por la puerta principal, la llamada “puerta del juicio final” que era la mayor de las tres entradas situadas en la fachada oeste.

Como si no tocara el suelo caminó hasta situarse en el punto central de la catedral. Sabía que en unos minutos se encontraría con sus mejores amigos desde el inicio de los tiempos.

—En mi propio nombre, señor de la tierra, rey de este mundo, ordeno a mis fuerzas que viertan su poder sobre este lugar, Abrid la puertas del bendito infierno y salid del abismo para escuchar a vuestro amigo y hermano —murmuró Luck.

Dos sombra aparecieron por el este, Luck no distinguió sus rostros hasta que abandonaron la oscuridad y se situaron junto a él, a escasos dos metros. Eran Belial y Leviatan.

Belial, uno de los príncipes del infierno. El ángel de la confusión, la lujuria y el deseo. Vestía un impecable traje gris y una camisa color salmón, que hacia resaltar su tez morena, su largo y rizado cabello negro como el azabache y sus profundos ojos verdes. Su boca emitió una gran sonrisa, mostrando unos perfectos y blancos dientes como la nieve, mientras sus ojos brillaron de felicidad al ver a su hermano.

Leviatán, ángel de los mares, su aspecto era el de un adolescente de diecinueve años, pese a tener cientos de siglos de edad. Su sonrosado rostro, sus aniñados ojos azules, y su corto cabello rubio, lo hacían a los ojos de Luck, el más bello ser de la creación.

Luck vio como una lagrima de alegría broto de los ojos de Leviatán, le cogió por los hombros y le beso en la boca, luego le miro y le dijo.

—Te quiero Leviatán, no sabes cuánto te he extrañado—.

Se giró, miró a Belial y se fundieron en un interminable abrazo, para a continuación decirles.

—Os necesito hermanos, el nuevo ciclo de venganza ha llegado, y lo que es justo para nosotros, es justo para el hombre. Debemos seguir luchando contra la tiranía, la opresión, y la maldad de Yahveh, y de sus secuaces en la tierra—.

Era agosto de 2009, ya habían pasado sesenta y seis años de la última acción de venganza.



Desde los tiempos de la derrota, cada sesenta y seis años cesaban sus viajes de complacencia y lujuria por la tierra, en que se recreaban tan solo con los placeres prohibidos por Yahveh. Comidas copiosas, lujos, y pasiones carnales, con hombres o mujeres que ellos considerasen atractivos para saciar su hambre sexual. Todos ellos en exceso, como debía ser, ya que la contención era para las monjas, y Luck no era una monja, aunque su cuerpo se había fundido lascivamente con muchas de ellas.



Desde Diciembre de 1943, no había vuelto a viajar con sus hermanos, no los había vuelto a ver, no había vuelto a sentir su compañía y su fuerza. Ahora estaban juntos, volvían a viajar por el mundo, por la tierra que les pertenecía, del mismo modo que pertenecía a los hombres.



¿Por qué se empeñaba Yahveh en seguir interviniendo en la vida y el destino de los hombres? ¿No pagaron estos el precio al comer la manzana y convertirse en seres libres?

Condenación lo llamaba Yahveh, pero para Luck eso era liberación, o debería haberlo sido. Año tras año, siglo tras siglo, los secuaces de Yahveh en la tierra seguían queriendo arruinar las vidas terrenales de los humanos, infringiéndoles miedo y ordenándoles abstinencia, basándose en el amor a un dictador celestial.

Fascistas, esa organización estaba llena de fascistas y viciosos, y ahora algunos como cada sesenta y seis años tendrían que pagarlo, y muy caro por cierto.


Continuara...




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4 comentarios:

  1. El nuevo ciclo de venganza comenzará ...ahora con sus hermanos de apoyo. ¡Interesante!
    ¡Me gusta, me gusta! Espero la continuación, un abrazo.;)

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    1. Celebro mucho que te interese Hada, De verdad.
      Es lo mejor que le puede pasar a cualquiera que escriba.
      Un abrazo.

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  2. Sigo interesado en esta propuesta sugerente.
    Yo soy creyente y en absoluto me molesta tu relato abierto. Hay que ser crítico y valorar posibilidades.
    Un abrazo Oscar.

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    1. Gracias Francisco.
      Estamos frente a una novela de ficción, por lo que todo es producto de la imaginación.
      Celebro mucho que sigas interesado.
      Un abrazo.

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