martes, 8 de diciembre de 2015

¿Cómo osas dirigirme la palabra?


     Escribí hace tiempo un micro relato llamado “El prepotente”, que no era del todo ficción. Bueno, en realidad, los nombres, la ubicación de los hechos, y la resolución del relato si eran falsos. Pero el trasfondo de la historia, era, y es cien por cien real.

     Hace cinco años que trabajo en un edificio de oficinas, donde prácticamente nos conocemos todos. Hay un individuo que por muchas veces que te cruces con él en el pasillo o en el ascensor, y aunque siempre le dirijas un “Buenos días”, nunca te contestara. Eso me inspiro al escribir ese micro relato, aunque al final le di una explicación razonable a su conducta que en la vida real es inexcusable.

    Hay personas que van por la vida considerando que son superiores a los demás. No importa el ámbito del que hablemos…”Yo soy más elegante, yo soy más culto, yo escribo mejor, yo soy más guapo, yo juego mejor al mus que tú, o tengo más dinero”.

     Mi compañero de letras Josep Mª escribió una interesantísima reflexión sobre las personas que no responden a los comentarios que deja la gente en su blog. PULSAR AQUÍ para leer su artículo.

    Desde tiempos inmemoriales el sentimiento de superioridad ha estado presente en los seres humanos. Los romanos se sentían superiores a los barbaros, los españoles del siglo XVI consideraban que los nativos americanos eran inferiores a ellos, del mismo modo que los colonos ingleses lo hacían en américa del norte. Los arios alemanes decidieron exterminar a los judíos, por considerarlos una raza infrahumana. Los occidentales actuales estamos convencidos de ser superiores a los africanos, y a los asiáticos.

    Sin embargo, todo ello, se basa en sentimientos colectivos, lo que supondría otra reflexión. Hoy quiero centrarme en las acciones individuales, dentro de nuestro propio grupo.

    ¿Qué incita a una persona a creerse superior a otra?

    Una de los motivos fundamentales hoy en día es el dinero. “Tengo más, por tanto valgo más”. Desde los nuevos ricos que miran con desprecio a los menos afortunados, a los nobles de cuna, que se sienten doblemente superiores.

     A todos ellos les digo, que el vil metal no tiene nombre, que hoy se tiene fortuna, y mañana por el motivo que sea, esta se pierde. No nos debemos sentir orgullosos de lo que tenemos, ya que las posesiones materiales son efímeras.

    Otra motivación puede ser la de creerse más culto. ¿Por qué, por haber leído más libros? ¿Puedo yo considerarme superior por haber leído más que otra persona? Tal vez esa persona no haya tenido la oportunidad de leer, porque haya tenido que dedicar su tiempo a sobrevivir en este mudo, mientras yo disfrutaba de mi tiempo de ocio para dedicarlo a mis decadentes placeres.

    Podría hacer una interminable reflexión sobre los motivos para creerse superior, desde ser mas alto, hasta tener el pelo más rubio, sin embargo hay que poner punto final en algún momento, y este se acerca.

    Nunca he mirado a nadie por encima de hombro, y que lo hagan conmigo me crea una sensación que no me gusta.

    Cuando nos cruzamos en la escalera, y te digo buenos días, espero que me respondas con la misma educación y respeto que yo tengo hacia ti. Cuando comento en tu blog, espero que tengas la consideración de responderme, igual que yo lo hago en el mío a los que escriben. Y cuando te menciono, espero que cuanto menos tengas la decencia de darte por aludido.

    Si, lo has adivinado, estoy muy cabreado.


19 comentarios:

  1. Creo que tienes muchísima razón en todo lo que dices aquí querido amigo y quien pone tanto empeño en hacer las cosas bien, como tú lo haces, ha de sentirse muchísimas veces decepcionado. Te comprendo muy bien. Existe ese tipo de gente que mira por encima del hombro y hasta los que te valoran sin apenas conocerte. Hace unos días, una mujer que consideraba amiga, me dijo lo siguiente: Ah, pero tú escribes esas cosas? Había leído tu blog, pero siempre pensé que no podías ser tú. No sabía que eras tan inteligente. La consideraba amiga hasta ese momento en que ratifiqué su prepotencia y menosprecio hacia mí persona que siempre había notado, pero no quería dar importancia. Hasta pensaba que podría estar pensando mal de la pobre chica. Un abrazo amigo. Al final los que nos menosprecian son dignos de lástima por su torpeza y su falta de lucidez

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    1. Ante todo, muchas gracias por tu opinión sobre mi empeño en hacer las cosas bien, Mercedes.
      En el caso concreto de tu amiga, la que se sorprende ante una actividad bien realizada como lo es la escritura en tu blog, es también una variante del que se siente superior sin por ello demostrar ademanes de prepotencia.
      No sé si será el caso exacto de tu amiga, pero hay gente que cuando está en un grupo, no quiere que nadie destaque dentro de él. Mientras tú no demuestres que sabes hacer algo que él o ella no saben hacer, todo fluirá bien. El problema viene cuando descubre que tienes un don para algo en concreto, y que el (Ella) no lo posee. Lo normal seria alegrarse por el amigo, pero en ocasiones lo que se genera, es un punto de envidia. Llegado a ese caso, es una forma muy despectiva de minar la moral amigo, decirle que no te imaginabas que pudiese hacer algo tan bien. ¿Entonces tú me has visto siempre como un tonto?
      Cuando hablamos de este tipo de temas, de las relaciones entre los grupos, siempre recuerdo la frase de John F. Kennedy que decía “Un hombre inteligente es aquel que sabe rodearse de gente más inteligente que él”.
      Esa frase define lo que es un buen líder, alguien que se rodea de gente que tiene dones para hacer cosas. No necesita ser el mejor de su grupo, sino rodearse de los mejores.
      Un abrazo, y gracias por comentar, amiga.

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  2. Muy buena reflexión, Oscar. La prepotencia siempre me ha resultado odiosa porque, como bien dices, nadie es superior a su prójimo.
    Siempre he creído que tal comportamiento encierra, en realidad, un sentimiento de inferioridad o de inseguridad que quien lo padece lo encubre con esa imagen de superioridad. Son gente vacía pues, como también dices, solo parecen valorar los bienes materiales y muy pobre de espíritu tiene que ser quien basa sus valores en ello.
    Pero quizá quienes más me molestan son aquellos que, proviniendo de una estrato social y económico bajo, con graves carencias, la fortuna, el azar o lo que sea les encumbra a una posición privilegiada y entonces se olvidan de sus orígenes, de humilde pasado y se convierten en unos engreídos intratables, cuando deberían valorar muchísimo más lo que tienen y empatizar con los que, como ellos en un pasado, no tienen cultura o medios económicos.
    Quien no contesta a un saludo no merece ser tenido en cuenta. Como si no existiera.
    Un abrazo.

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    1. Sí, estoy de acuerdo en que toda prepotencia esconde en alguna medida un sentimiento de inferioridad. Imagino que es como una coraza, un disfraz que te permite marcar terreno frente a los demás. Si doy una imagen de superioridad, de entrada generare sentimientos de inferioridad en los demás, no tendré que demostrarlo, solo parecerlo (La mujer del cesar no solo tiene que ser honrada, sino parecerlo)
      En una sociedad en que las apariencias son las que mandan, si damos esa imagen altiva de ser superior, ya tenemos el terreno ganado.
      En cuanto a los “nuevos ricos” estoy de acuerdo, olvidan sus orígenes y se muestran más ofensivos con los que pertenecen a la que antes era su clase social. Imagino que es la teoría de “Converso”. No hay mayor fanático religioso que el que se ha convertido recientemente. Tampoco hay mayor luchador contra los que aun fuman, que los exfumadores.
      Estoy de acuerdo con el final de tu comentario, si no contestan a un saludo, tampoco lo merecen. Como decía mi abuelo, no están hechas las margaritas para la boca de los cerdos.
      Un abrazo.

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    2. Olvidé darte las gracias por el comentario Josep Mª.

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  3. Siempre tan atinado en tus reflexiones y esta es una de esas que no me deja indiferente, aunque ninguna de las tuyas lo haga.
    Al igual que tú, pienso que los que no contestan a un amable saludo tienen un problema de educación, y esta se basa en la atención que los padres pongan en ella con respecto a sus hijos o el valor que le den a dicha educación. Tristemente la atención que reciben muchos jóvenes con respecto a los valores inculcados, es muy deficiente, sustituyéndola por bienes materiales y consentimientos varios, permisivismo y compensaciones monetarias.
    Yo tengo dos casos que narrar si me permites: la primera yo como niño bien educado por mis progenitores a los que les debo el ser una persona sociable y educada (Y lo digo sin engreimiento) me cruzaba todos los días al ir al colegio con un vecino que iba a trabajar. Siempre que nos cruzábamos los buenos días por delante y el pasaba como el que oía llover. Así día tras día en el que nunca le negué el saludo a pesar de no recibir contestación.En el fondo de mi pensamiento el desaire no me dejaba indiferente y le dirigía torvas miradas pensando en su mala educación. Años después me hablaron de su sordera...
    El segundo caso como joven de 22 en un portal de oficinas. Pasa otro joven unos años mayor que un servidor, todo trajeado y encorbatado con aire de ser superior, pasó por mi lado, hombro a hombro y le dirigí el saludo deferente. Al no recibir contestación ni mirada por su parte repetí el saludo dos veces más sin obtener respuestas según se alejaba de mi con ínfulas de caballero andante. Como por entonces yo era una fogosa pieza de artillería verbal que no paraba mientes en lo descortés se me ocurrió decirle a bocajarro: "No tienes padres seguro, o si los tienes te educaron mal" entonces se volvió agresivo preguntando ¿Qué me has dicho? y yo sin cortarme le volví a disparar un balazo verbal: Te he dicho buenos días señorito mal educado" y viendo su posición corporal dispuesta a la agresión me adelanté azuzandole con las siguientes palabras. "Y si te acercas un poco te palmeo la cara sin problemas" Con ello quedo corrido y descolocado subiendo escaleras de dos en dos.
    Con ello te digo. O los ignoras haciendo lo que ellos hacen poniéndote a su altura o te enfrentas llamándoles por su nombre, osea: mal educados.
    Con respecto a no contestar a los comentarios te diré que a mi me molesta también que no lo hagan, pero cuando veo que la situación se repite dejo de hacerlos y abandono la casa donde no se me recibe en condiciones. Por ello sabiendo de tus corteses maneras, repito por la tuya y te dejo esta especie de carta extensa y expansiva.
    Un placer leerte amigo.

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    1. Gracias por tus palabras Francisco.
      En cuanto al tema de la sordera, te confesare que esa fue la excusa que di en mi relato El prepotente. Me pareció una buena jugada para cerrar el cuento, y ahora veo que a ti te paso en realidad…jajajaja.
      Vivimos en una sociedad consumista, volcada en la valoración de las personas por lo que tienen, y contra eso solo se puede luchar con educación.
      Muy interesantes tus dos anécdotas. En la segunda veo que casi llegas a las manos, y es que en verdad situaciones así te pueden llegar a sacar de quicio.
      No te disculpes por la extensión del comentario, siempre es un placer para mí conocer tu opinión.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Te pido disculpas por escribir de corrido omitiendo tantas comas y puntos...Y es que este tema me afecta pero que mucho.
    Saludos de nuevo.

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    1. No te preocupes Francisco, se ha entendido todo perfectamente.
      Otro abrazo.

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  5. Muy interesante reflexión, Oscar. La leí ayer noche pero estaba Ko, por lo que me dejé el comentario pendiente. Por desgracia pienso que este tema nunca dejará de ser actual. Yo mismo, sin ir mas lejos, me he topado bastantes veces de esa prepotencia que mencionas. Y lo que es peor, en mis propios círculos sociales, por lo que era inevitable; esas "amistades" nunca acaban bien, jaja. Sin ir más lejos diría que me ha sucedido un poco como lo que describe Mercedes, pero con otras cosas. Yo, a ese tipo de personas los llamo SOMBRAS, un término "psicológico" que nos habla del espejo y de como, en ocasiones, las personas somos capaces de reflejar nuestros defectos en los demás. EL 90% de las veces, el que se refleja también se refugia en un halo de Engreimiento/prepotencia, para ocultar que se siente insatisfecha/insegura/llena de complejos. Es el manido "yo te piso y me río de ti para destacar, y así sentirme mejor" una solución barriobajera y barata que denota la falta de ética y clase personal, y que le provoca a la SOMBRA una satisfacción que dura menos que un cigarrillo. No sé si me he ido un poco por las ramas, jaja. En cuanto a lo de devolver los comentarios en el blog, que menos, pienso yo. Para mi es un placer ver que la gente se atreve a opinar sobre lo que escribo, aunque en ocasiones se me pasen dos meses sin verlo, jaja. Pero tarde o temprano respondo siempre, aunque sea con un "Muchas gracias por comentar" jaja ; )

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    1. Muchísimas gracias por el comentario Ramón.
      Muy interesante tu teoría sobre “La sombras”, y tu experiencia con algunos amigos de tu grupo. Para no repetirme te diré que puedes leer la respuesta que le he dado al comentario de Mercedes, ya que esa vale exactamente igual en el caso de lo que tú expones.
      Y te doy la razón, lo importante no es lo que se tarda en dar las gracias, sino en darlas definitivamente.
      Un saludo.

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  6. Ay ay ay, ¿qué te ha pasado mi querido Óscar?
    Yo he llegado a una conclusión con los saludos y comportamientos ajemos. La actitud de los demás no va a condicionar la mía. Sí tú no saludas porque eres un maleducado o porque te crees superior a mí, que sepas que la próxima vez mi saludo será más fuerte. Porque yo sí soy una señorita muy educada. Y así con todo en la vida.
    Por eso me encanta pasear por los pueblecitos pequeños hacer senderismo por la montaña. Encontrarte a esos viejecillos que se cruzan contigo y te miran a los ojos y te dicen buenos días, a mí personalmente me pone de mal humor.
    Sí te quieres sentir superior a mí es tu problema, y no el mío. Yo sigo siendo igual de feliz. Y tú lo que eres es tonto.
    Un besillo y disfruta del día, y un consejo, que lo que hagan los demás no condiciones tu buena educación.

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    1. Jajajaja…No me ha pasado nada grave, gracias María.
      Solo que en ocasiones nos vamos guardando en nuestro interior esas pequeñas cosas que hacen que un día la mochila reviente, o como se decía antes, sean la gota que colma el vaso.
      Te doy la razón, no tenemos que darle importancia. Al que no muestra educación, le debemos mostrar indiferencia. No podemos dejar condicionar nuestra forma de ser por culpa de ese tipo de personas. Si no me quieres saludar, me lo apunto, y no volveré a molestarte con mis saludos.
      Al fin y al cabo a todos los que se creen superiores les recordare que torres más altas han caído, y que cuanto más alto esten (O se crean que estan) más dura será la caída.
      Un fuerte abrazo.

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  7. Hola, Óscar. A mi me choca muchísimo que la gente no conteste a un comentario, es educación elemental, pero al parecer no todo el mundo lo ve así. A mi me encantan TODOS los comentarios, sean largos o cortos, son señal de que la gente ha pasado por mi casa, ha dejado su huella y su interés... ¡¡Qué menos que corresponder!!
    No sé si es porque se consideran superiores (qué penoso) o si es falta de respeto o habilidades sociales (igual de penoso), el caso es que no tiene por qué influir en cómo nos comportemos nosotros. A mi me enseñaron unos valores y me enorgullezco de mantenerlos.
    Un beso enorme, me ha encantado tu reflexión

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    1. Sin duda la educación es fundamental. Forma parte de unas normas de convivencia básicas que hacen del cruel mundo un poco más tolerable. El día que definitivamente se pierdan los buenos modos, el ceder un asiento, el ceder el paso, dedicarle un buenos días a la persona con la que nos cruzamos, ofrecer una sonrisa a tu interlocutor, y dar las gracias cuando alguien hace algo por nosotros, volverá la barbarie prehistórica del salvase quien pueda, e imperara de nuevo la ley del más fuerte.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Supongo que lo habrán comentado otros compañeros, voy con un poquito de prisa, y este tema ha dado pie a que todos expresen sus opiniones ampliamente. Recojo ese dicho popular: "dime de lo que presumes, y te diré de que careces". En realidad, las personas que se sienten tan superiores esconden en su interior a un ser inseguro y colocan su propia fachada ante los demás. La envidia también juega un papel determinante. Con lo bonito que es ir por la vida con humildad y las puertas que te abre... si esos "prepotentes" lo supiesen...
    Un abrazo.

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    1. Gracias por comentar Soledad.
      Si, hemos hablado en diferentes comentarios sobre ese tema. Es muy posible que tras esa fachada de superioridad, se esconda un sentimiento de inferioridad. El refrán es muy acertado, ir presumiendo por la vida es absurdo.
      Lo dicho, hay que ir por la vida con naturalidad y buenas maneras, todo lo demás es superfluo.
      Un abrazo.

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  9. Es una excelente reflexión Oscar, me parece acertado cada punto que expresas. Es verdad que cada cual tiene su vida, horarios y tiempo del que no se dispone al gusto si fuera así y no tuviéramos responsabilidades, bueno sería genial. Igualmente a partir de esa base en algún momento existirá un hueco de tu vida para compartirlo con los demás.

    Pero la cordialidad es como si se fuera perdiendo, ya ni siquiera existen los saludos o los gracias y yo más que superioridad lo veo egoísmo.
    Desmerecer a otros quitándoles el valor real, es muy dañino.

    Y ya para terminar creo que el de los buenos días yo también me lo cruzo cada día, :)

    Un fuerte abrazo compañero.

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    1. Muchas gracias Irene por tus palabras.
      Sí, es cierto que cada uno tenemos nuestros horarios. En ocasiones no podemos responder rápidamente, pero tampoco nadie exige que la respuesta sea de inmediato...Jajaja.
      Es una pena que la cordialidad se pierda, y cada uno vaya cada vez más a la suya. Como tu bien dices, se trata de una actitud egoísta.

      Creo que al señor ese que me cruzo y no dice ni buenos días todos lo conocemos...Jajaja.

      Un abrazo.

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