domingo, 13 de diciembre de 2015

El Robin Hood de la navidad - II Parte


     Robín Hood vuelve a tu casa por navidad.

     Este relato es la segunda parte de la historia de nuestro Robín Hood Navideño. PULSAR AQUÍ, para leer la primera entrega.

     Debido a la sugerencia de mis dos amigos y compañeros de letras Francisco Moroz, y Julia Cambil, he sucumbido a su excelente idea de proporcionar otro final a esta historia. Sin más dilación continuamos con el relato…



       Roberto Bosques fue condenado a dos años de presidio por irrumpir en una propiedad privada. En principio no debería haber cumplido esa condena por carecer de antecedentes penales, sin embargo y gracias a la insistencia ante las altas instancias de la millonaria Ana Zapatin, el tribunal supremo dictaminó que fuera encerrado en las modernas mazmorras de Alcalá Meco.

       Su estancia en aquellas instalaciones le llevo a conocer a Pedro Panza, su compañero de celda. Le habían encerrado por trilero y estafador de turistas en la puerta del sol de Madrid. Pedro se convirtió en su protector en la cárcel. El carácter noble de Roberto hizo mella en el alma de Pedro Panza, quien lo vio como un caballero a la antigua usanza, luchando contra los poderosos molinos para que las causas justas encontraran un buen final. Desde ese momento decidió ofrecer sus servicios como fiel escudero.

       Los días pasaron, y con ellos las semanas y los meses, hasta que llegó el momento de la puesta en libertad de nuestros dos amigos.

      —Somos libres Pedro. Ahora puedes escoger entre vivir tu vida, o luchar contra la injusticia —dijo Roberto.

       —Siempre a su lado señor, deshagamos crueles entuertos —fue la respuesta de Pedro Panza.

     Ambos partieron hacia el pequeño motel que los servicios sociales les habían proporcionado. Disponían de tres semanas de alojamiento pagado generosamente por el estado.

     Se acomodaron en aquella triste estancia. Había llegado el momento de trazar su plan, y así lo juraron ante los mapas de las urbanización “Los dinereti” donde se encontraba la mansión de Ana Zapatin.

     —Señor, junto a la casa de la banquera, se encuentra la vivienda del Luis Sefuertez, el último tesorero del Partido Actual —dijo Pedro.

      —¿Ah, pero ya ha salido de la cárcel? —preguntó Roberto.

     —Pues eso parece. Según este viejo periódico, fue indultado hace un mes por el presidente del gobierno Joviano Majoil —respondió Panza.

     Aquello se mostraba como una excelente oportunidad de resarcirse. Faltaban dos días para la nochebuena, y sin duda Santa Claus dejaría gran cantidad de regalos en aquellas dos mansiones. “Tiene que haber algún modo de encontrar un final feliz para los humildes —se repetía obsesivamente Roberto”.

      Después de trazar el plan, alquilaron una furgoneta con la que se apostaron frente a la residencia de Ana Zapatin. Esta vez no podía fallar, Roberto tenía que lograr su objetivo.

      —¿Entramos compañero? —pregunto Pedro Panza.

     Roberto no le contestó, simplemente le agarró por el brazo para que le siguiera. Tal como hizo años atrás, saltaron aquel alto muro, reptaron por el césped del jardín, y se introdujeron en la casa por una ventana. De nuevo visualizo aquel gran salón con su árbol de navidad, bajo el cual se encontraban cientos de bonitos regalos.

      —Alto —gritaron los miembros de seguridad.

    Pero en esta ocasión Roberto estaba preparado. Pedro Panza lanzo dos bombas de gases lacrimógenos, al tiempo que le entregaba a su compinche una máscara antigás. Todos cayeron aturdidos enfrentados a grandes dolores mientras ellos recogían los regalos para introducirlos en su furgoneta.

     Al realizar un último vistazo, Roberto vio a Ana Zapatin tumbada en el suelo, retorciéndose de dolor por el efecto de los gases. Se dirigió hacia ella agarrando su cabeza para decirle al oído:

     —Disfruta de mi regalo de navidad. Conoce el dolor de la gente que no tiene nada, aquellos a los que vosotros habéis arruinado por vuestra codicia. Mañana muchos niños pobres disfrutaran de los regalos que tú y el corrupto de tu amigo Luis Sefuertez habéis comprado a vuestros hijos con lo que robasteis a la gente. Esta es el verdadero espíritu de la navidad, devolverle al pueblo lo que es del pueblo.



Ahora sí. Feliz navidad, amigos.



8 comentarios:

  1. ¡Ahora si!
    Sin violencias pero con justicia. La pena es, que a esta gentuza que roba a manos llenas con guante blanco no les caiga encima las de Caín.
    Gracias por la deferencia de escribir una segunda parte a causa de nuestras quejas reiteradas.
    Por otro lado llámame "El quejas" pero te indico con cortesía de compañero que has puesto los regalos del Papá Noél debajo del árbol en ¿Noche vieja? jaja.
    Un abrazo amigo y muchas gracias por deleitarnos con tus historias.Por cierto: ¿Y esa saga magnifica que te traías entre manos sobre demonios de luz y ángeles oscuros?

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    1. Muchas gracias Francisco por el aviso…No me di cuenta. ¿Ves cómo tienes que pasarte más a menudo por aquí?...Jajaja.
      La novela de “Luz en el lado oscuro” la tengo un poco parada últimamente. Necesito buscar un rato de tranquilidad para retomarla.
      Un abrazo.

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  2. ¡¡¡Este final sí!!! ¡¡¡Justicia navideña!!! Y yo todavía habría hecho que Roberto y Sancho repartieran un poco de leña y le dieran una buena a Ana Zapatín y sus secuaces... es que me va mucho Jungla de cristal, ya sabes, Yippee-ki-yay... y lo que sigue...
    Genial, Óscar, me encanta. Un beso

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    1. Jajajaja….ya sabía yo que este final te gustaría más.
      Bueno podría haber sido más cruel, pero la violencia en ocasiones es gratuita. Ya han alcanzado el objetivo, así que tampoco hay que recrearse.
      Un fuerte abrazo.

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  3. Perfecto. Cargado de guiños irónicos, y una justicia necesaria. ;)
    Un abrazo.

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    1. Bueno digamos que al final he cedido a presiones navideñas, y he convertido el relato en un cuento...Jajaja.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  4. ¡Ahora sí! Acercándose estas fechas no podíamos quedarnos con el anterior final. Aunque solo sea un cuento y lo sepamos, nos gusta ser felices y comer perdices después del "The end" :))

    Gracias, Oscar. Este ha sido un relato escrito a "petición popular" :D

    Un abrazo!!

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    1. Gracias Julia. Me he dejado llevar por vuestras sugerencias y por el espíritu navideño…Jajaja.
      Celebro que este final te guste más.
      Un fuerte abrazo.

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