miércoles, 2 de diciembre de 2015

Posando


     Hay cosas que no pasan de moda. Matilda y Jenny aparecen posando ante la cámara.

     Matilda tuvo una infancia difícil, sus padres no ganaban lo suficiente para dar de comer a sus ocho hermanos, por lo que dejó la escuela a los siete años para trabajar en el campo.

    Jenny nunca ha trabajado. “Eso no mola —proclama en su Facebook”. Dejó la escuela a los dieciséis años pese a la insistencia de sus padres en que continuara los estudios. A duras penas puede terminar dos frases sin confundir sujeto con predicado y cometer doce faltas ortográficas.

     Matilda aprovechaba las noches después de acostar a los pequeños, para leer y practicar caligrafía a la luz de las velas. Le robaba tiempo a la noche para aprender las maravillas que el mundo de la literatura le ofrecía.

     Jenny también le roba tiempo a la noche, pero es para actualizar sus redes sociales, o chatear con sus amigas. Sin embargo se lo roba también al amanecer, ya que nunca se levanta antes del mediodía.

     Matilda se despertaba con el canto del gallo para preparar el desayuno a su familia. Lo hacía contenta y feliz porque la vida le sonría. Todos tenían salud en casa, y un pedazo de pan que llevarse a la boca.

     Jenny nunca está satisfecha. —Los idiotas de mis padres no me quieren comprar la moto —se queja en el twitter. Grabara pronto un video tutorial sobre moda, y mostrara a sus seguidores su colección de trapitos, en su canal de YouTube.

     Matilda solo tenía tres vestidos. Dos heredados de su abuela, y uno que se hizo ella misma con unos sacos de arroz. Le hablaron de un fotógrafo que visitaría el pueblo en unas semanas. La ilusión de posar para una foto, como una estrella del recién inventado cine mudo, embargaba todo su ser.

     Jenny tiene miles de fotos en Instagram, aunque la verdad es que en todas pone la misma mirada “Acero Azul” de Derek Zoolander.

     La pobre Matilda por fin consiguió una foto, solo que ya estaba muerta cuando se la hicieron.
Lo de Matilda no era un "Selfie". La moda de aquella época era la fotografía post morten.

     Miro su foto y pese a saber que está muerta, observo que tiene más vida de la que nunca tendrá Jenny.


19 comentarios:

  1. Me ha encantado. Hay mucha gente como Jenny, que jamás llegará a ser feliz por la simple razón de que nunca están satisfechos con lo que tienen. Puede que Matilda no consiguiera su sueño de posar para una foto, pero estoy convencida de que fue mucho más feliz de lo que nunca será Jenny.
    Me ha encantado cómo alternas y comparas las vidas y actitudes de tus dos protagonistas, hace el relato muy ágil y entretenido. Un beso enorme, Oscar

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    1. Gracias Chari por comentar.
      Dos mujeres, dos mundos, dos actitudes frente a la vida. Lástima que hoy en día por culpa de los medios televisivos, y sus programas de “alto contenido cultural”, encontramos graciosos y dignos de imitación los comportamientos similares a los de Jenny, ser así es lo que está de moda.

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  2. Me gusta como banalizas la fotografía en nuestra era, como si fuese el deporte preferido de los que no tienen nada mejor que hacer que saturarnos con imagenes de ellos mismos; en comparación a los antiguos, para quienes retratarse era un lujo, casi un desafío, y ciertamente lo apreciaban el doble. A esto se suma el dolor y la carencia, y aún así la fuerza para sobreponerse ante las adversidades, que le brindaron a Matilde una vida con significado.

    Buen relato, saludos.

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    1. Matilda, perdón. Es que no puedo sacarme de encima a la musa de Pablo Neruda, Matilde jaja

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    2. Hola Julio David.
      Gracias por comentar. Efectivamente antes una fotografía era un lujo, y hoy en día es algo tan cotidiano y de lo que algunas personas abusan tanto, que se ha convertido en un suplicio. Yo soy de una época en la que cuando mirabas una foto de alguien era porque era un familiar o una persona famosa (Actor, cantante, artista, político, escritor) que te podía suscitar algún interés. Hoy hay fotos gratuitas en todos lados de gente que no tienen ninguna relevancia. Se muestran para afirmar su belleza física. Lástima que esa belleza solo este en su mirada, desde luego, no en la mía.
      Un saludo.

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  3. Óscar cuan ciertas son tus palabras y sobretodo porque en la actualidad mucha gente vive de la frivolidad mientras otras tantas viven esforzándose por salir adelante

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    1. La frivolidad del que lo tiene todo es decadencia. En la pobreza y en las ansias de superación se encuentra el motor que nos conduce al futuro.
      Muchas gracias por tu comentario Anto.
      Un fuerte abrazo

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  4. A pesar de que la foto de Matilda resulta un tanto macabra, el relato es de una realidad que golpea los sentidos. No solo son dos personajes diametralmente opuestos, tanto por su forma de ser y de pensar, sino pertenecientes a épocas muy distintas. Una representa la pobreza y falta de oportunidades de una época pretérita y la otra la opulencia y el vacío de una sociedad de consumo alienada. Una la laboriosidad y el empeño en superarse y la otra el pasotismo.
    Un retrato muy acertado de dos realidades tan alejadas la una de la otra como opuestas.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep María por tu comentario.
      Tiene razón, son dos épocas muy distintas.
      En cuanto a que la foto de Matilda es muy macabra, no te falta razón. Sin embargo deberíamos tener en cuenta que las fotografías post morten se producían en los inicios de ese descubrimiento que ahora nos parece una banalidad, pero en aquel momento era mágico.
      Imagino que el poder retratar a tu familiar difunto, y guardar para siempre su recuerdo, era algo novedoso para la mentalidad de la época. No soy nadie para juzgarles ya que no tengo ni idea de que era lo que pasaba por su cabeza.
      Otra cuestión que has planteado, es la diferencia de actitud entre las dos épocas. Matilda pertenecía a un mundo en que el esfuerzo individual te permitiría mejorar tu estatus y el de los tuyos. Como no tenían nada, cualquier cosa nueva era maravillosa. Hoy en día, la juventud esta tan saturada de todo, que nada tiene valor. Están empachados de todo.
      Vivimos en una sociedad egoísta, donde la posesión material y la apariencia publica significan el éxito, aunque ese éxito sea en realidad un vacío absoluto.
      Asistimos en primicia a algo parecido a lo que debió ocurrir en la caída del imperio romano.
      Un abrazo.

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  5. Dos épocas completamente diferentes, cada vez vamos a peor.Me da repelús que mis hijas se conviertan en una Jenny.
    Un besillo.

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    1. Tienes razón María, vamos a peor.
      Y que conste que yo nunca he sido de los de “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero desde luego vivimos momentos muy duros la gente que somos sensibles ante la buena educación, las palabras amables y la cortesía. Hoy en día por desgracia la mala educación, el egoísmo, y el “Voy a lo mío, sin importarme nadie” están de moda. Es una pena, pero no pierdo la esperanza. Entre tantas Jenny y Josuas, siempre habrá un pequeño Samuel, David, Carlos, Nuria, Lucia, o Amanda que continuaran pensando en aportar al mundo algo más que hacerse fotos poniendo morritos.
      Como siempre le digo yo a mi hijo, “Hay gente que está en este mundo para hacer bulto, y cuando se marchen de él, nadie los echara de menos”
      Un abrazo, amiga.

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  6. Dos vidas completamente distintas en diferentes épocas. Buen relato, Oscar. La verdad es que Ahora abundan las "Jenny" y los valores hacia las cosas verdaderamente importantes se han perdido. Parece que no hay que esforzarse tanto, como si todo importara menos...da un poquito de pena...lo importante es ser feliz, con poquitas cosas, con poquitos momentos. Feliz jueves! ;)

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    1. Gracias Hada.
      Estoy de acuerdo. Hoy en día no se valora el esfuerzo por conseguir algo, porque ya lo tenemos. La opulencia de nuestra sociedad nos llevara sin duda a la decadencia. La persona que se esfuerza, está viva, la que ya se que queja porque lo tiene todo, está muerta en vida.
      Un abrazo.

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  7. En algunas culturas, se consideraba que la fotografía podía robar el alma de quien era retratado. Sin duda en la foto de una y otra está el alma de cada una reflejada. El dolor y la penuria de Matilda y la superficialidad de Jenny. Muy bueno, Óscar

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    1. Estoy de acuerdo Fernando. Y pese a que sé que Matilda está muerta en la foto, y que hay signos de putrefacción en su rostro, la sigo encontrando más hermosa que la foto de Jenny.
      Como tu bien dices, la fotografía refleja el alma. El alma de Matilde es bella, la de Jenny es sucia y putrefacta.
      Un abrazo, amigo,

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  8. Muy bueno Oscar, :)
    Me ha gustado muchísimo como de una foto has podido extraer dos vidas y épocas tan diferentes.
    Qué pena la de ahora hemos involucionado, todo lo logrado con la pena que otros vivieron se ha convertido en Jenny's.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Irene.
      Es en verdad una lástima. Como he comentado a otros compañeros, creo que es un problema de tenerlo todo en esta vida. Si tus padres te proporcionan alimento, vestido, y dinero para correrte unas juergas, ¿Para que necesites evolucionar y aspirar a más?
      Hoy en día nos quejamos “Con razón” de la falta de oportunidades en el mundo laboral, y tiramos la toalla.
      Nuestros mayores pasaron guerras, hambre, opresión, pero nunca dejaron de mirar hacia adelante y trabajar para dejarnos un futuro mejor a nosotros. ¿Así les pagamos su esfuerzo?
      Somos unos cobardes, y nuestros hijos pagaran por nuestras debilidades.
      Un abrazo, compañera.

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  9. El antes y el después. Cómo ha cambiado el cuento. Lo jodido (con perdón de la expresión) es que deberíamos tener un punto intermedio. Espero que no todas las chicas de ahora se conviertan en Jenny. El tema de las selfies, las redes sociales y demás son muy dadas a determinada edad. Lo que realmente me preocupa es el bajo nivel educativo. =/
    A todo esto, estupenda reflexión/comparación. ;)
    Un abrazo.

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    1. No Soledad. Por suerte no todas las chicas y chicos de hoy en dia son concursantes de Gran Hermano ni tronistas de Mujeres, Hombres y viceversa.
      Tengo una suerte enorme, ya que mi hijo de 17 años, estudia por las mañanas y por las tardes hace de profesor en una academia de refuerzos para niños. Los fines de semana trabaja en una gasolinera. No es un “NINI” sino un “YY”. Tiene muy claro que nadie te va a dar una oportunidad. Las oportunidades no llegan, se buscan.
      Gracias por comentar, amiga.

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