martes, 9 de mayo de 2017

No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana.




Ese es el lema de nuestra sociedad actual. Un mundo quejumbroso, pero al mismo tiempo complaciente y onanista, que se recrea en el arte del "No hacer nada".

Una congregación de tristes seres que viven el día a día como máximo exponente de su filosofía vital. Ha llegado el momento de hacer frente a aquellas palabras que entonaba Johnny Rotten en su célebre canción "Good save the Queen", No future for you, No hay futuro para ti.

Hemos dejado de luchar, nos hemos rendido, estamos convencidos de que no hay porvenir para nosotros. Creemos que no se puede estar peor. Paro, sueldos bajos, crisis, nunca ninguna generación se ha tenido que enfrentar a esto.

¿Estás seguro?, ¿Por qué no preguntas a tus padres y abuelos? Ellos pertenecen a una generación en que tenían que luchar para sobrevivir. ¿Estamos peor que en la posguerra? ¿Bajaron ellos sus brazos y se rindieron? ¿Dejaron para un mañana lo que podían hacer en su día? No, su instinto de supervivencia les obligó a pelear, a sobreponerse, a afrontar la vida con valentía si querían seguir hacia adelante. No les hizo falta psicólogos para paliar sus depresiones, ni pastillas mágicas para darles valor.

No lloraron, y si lo hicieron, no en público, ni para dar lastima. Sacaron lo mejor de su interior y pelearon con fuerza para conseguir algo a lo que nosotros no llegaremos nunca. Y no lo hicieron por ellos, sino por nosotros.

Escuchamos los noticiarios con sus catástrofes, desdichas y miserias, mientras cenamos, pensando que hay que actuar. ¿Lo haremos hoy? No, mejor mañana.

Nos sobresaltamos cuando nos enteramos que a nuestro vecino lo han desahuciado de su vivienda dejándolo en la calle, y créenos que hay que actuar. ¿Lo haremos hoy? No, mejor mañana.

Quedamos estupefactos al enterarnos que nuestros amados políticos han robado dinero público, han favorecido a amistades y familiares, y han corrompido  nuestras instituciones. Decidimos que hay que hacer algo, pero ¿Lo haremos hoy? No, mejor mañana.

Asistimos perplejos a juicios de celebridades y altos cargos, donde queda demostrado que la justicia no es igual para todos. Consideramos que hay que reaccionar, pero ¿Lo haremos hoy? No, mejor mañana.

Hagamos hoy lo se debe hacer hoy. Hablemos con aquel ser querido para decirle, te quiero. Quedemos de una vez con aquel amigo al que siempre prometemos que iremos a cenar, Empecemos hoy a hacer ejercicio, dejemos hoy de fumar y beber. Afrontemos de una vez por todas, esas pequeñas cosas que constantemente dejamos para mañana.

Yo por mi parte me comprometo a actuar. Aunque tal vez no hoy.


Mejor, Mañana.

6 comentarios:

  1. Hola Oscar. Me alegra verte (o mejor dicho leerte) nuevamente después de tanto tiempo de silencio. Y veo que vuelves en plan reivindicativo y con toda la razón. Nos hemos vuelto acomodaticios, lo que queremos no se corresponde con lo que hacemos. Nos enfadamos ante la injusticia pero no actuamos. Bueno, creo que el español siempre ha sido más de quejarse que de actuar. Aquí no hemos visto un mayo del 68, ni lo veremos. Y no es que desee altercados callejeros, solo es un ejemplo. Pero quizá algo tenga que ver con el hecho de que hagamos lo que hagamos no sirve para nada. Se presentan miles de firmas al congreso para que los políticos dejen de tener ciertas prebendas y ellos mismos abortan la propuesta. Tenemos las manos atadas y parece que solo nos queda el derecho al pataleo. Ojalá nuestros jóvenes tengan más arrestos y hagan lo que los mayores ya no nos atrevemos a hacer.
    Una muy buena reflexión.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Josep Mª. En primer lugar, decirte (O escribirte como bien señalas) que me alegra mucho leer un nuevo comentario tuyo. En cuanto a mi ausencia de la red, no tengo excusa, tan solo alegaciones. Como ya sabes, en este círculo de amistades literarias en el que nos encontramos, uno procura siempre estar en todos sitios, comentar en todos los blogs, participar en todos los grupos literarios, hasta el punto en que se convierte en una obsesión, placentera, pero que poco a poco va consumiendo todo nuestro tiempo. He de confesar, que sin saber cómo, un buen día me bloqueé, todo se me hizo cuenta arriba. Eso unido a obligaciones familiares y laborales, me llevaron a tomar la decisión de concederme unas vacaciones del ciber mundo, y pasar mi tiempo en el mundo analógico. Eso me sirvió para agarrar mi novela Arcadia, y empezar a repasarla desde el principio, intentando corregir todos y cada uno de los fallos, incongruencias, y errores ortográficos. Finalmente, he conseguido una editorial que la va a publicar, por cierto.

      ¿Pero porque he decidido volver? La verdad es que egoístamente, es un modo de volver a posicionarme en este mundo literario, para así dejar constancia de que la novela pronto estará a la venta. Si, podría negarlo, pero ni vosotros merecéis que os mienta, ni yo considero que sería ético decir que no me importa la promoción que se pueda hacer de ella desde este lugar.

      Eso no quita lugar, a que sintiese en todo momento añoranza de los buenos ratos compartidos con muchos de vosotros.

      En cuanto a los grupos literarios, iré entrando poco a poco de nuevo en ellos, pero no como herramienta de promoción de lo que escriba, sino para colaborar en desafíos, iniciativas, y retos que se propongan, y a los que pueda dedicar el debido tiempo.

      También voy a volver a visitar blogs de amigos, entre los que te encuentras, para leeros, y comentar.

      Todo ello, intentando no caer en antiguos errores, que desembocaron en mi anterior sobre saturación.

      Para casi finalizar este comentario, que en principio debería haber sido de unas dos o tres líneas, tal como digo en la reflexión, mi vuelta es una cosa que iba dejando siempre para mañana, hasta que por fin decidí que ese día había llegado.

      En cuanto a tu aportación, decirte que estoy de acuerdo. Forma parte de nuestro carácter intrínseco quejarnos mucho, y movilizarnos poco. Espero, como bien dices, que las nuevas generaciones cambien esta actitud, y sin altercados, sino aplicando el dialogo, la razón, el trabajo duro, y la constancia, consigan cambiar para mejor este mundo.

      De nuevo te agradezco tu comentario, amigo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Para mañana... iba a dejar el comentario para mañana. Pero no, te he hecho caso y lo hago hoy.
    La verdad es que siempre digo que nosotras como madres nunca podremos llegar al nivel de las nuestras, ni de nuestras abuelas. Y como eso todo. Los valores de antaño se han ido perdiendo, y es una pena. Con ellos las ganas de luchar y el tenerlo todo hecho desde que nacemos.
    Pero bueno, podría reflexionar durante horas, jejeje.
    UN besillo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María.
      Gracias por el comentario. Es cierto, aunque siempre nos queda la esperanza. Ya que al ser una reflexión genérica, encierra “medias verdades”. Desde luego que nuestros antecesores (Y disculpa por lo agruparnos generacionalmente, ya que tú eres más joven) lo tuvieron más difícil. Aún recuerdo a mi abuela llenando mi plato, como si no existiese un mañana, y a mi padre riñéndome por no comerlo todo, y exclamando “Una guerra tendríais que pasar”. Y que los más jóvenes han perdido valores, sobre todo en educación cívica, pero no por ello hay que generalizar. Mala gente la ha habido siempre, y siempre la habrá. Siempre han existido personas que pasan por este mundo “Para hacer tiempo “sin nada que aportar, pero también existirán seres que lo hacen más grande, como es tu caso. Un beso.

      Eliminar
  3. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy... ese es el dicho. Lo que haremos y lo que deberíamos hacer va un abismo. Ya que hoy en dia todo va mal, pero parece que cada uno miramos nuestro ombligo y poco más lejos si lo que te toca va mal. Cuando la necesidad llama a la puerta creo que se mueven, No creo que esperen a que el problema lo resuelva otro. A nuestros hijos se lo hemos dado todo hecho porque a nosotros nuestros padres nos dieron lo que ellos no pudieron tener. Creo que es un error que eso haya ocurrido. Hoy en día las cosas se están poniendo peor porque a pesar de que todo esto con la crisis está peor, a los jóvenes les toca mover ficha que para eso hemos sacrificado parte de nosotros para darles una mejor educación. Depende mucho de la suerte que cada uno. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María del Carmen, gracias por tu comentario.
      Es cierto que a los jóvenes les toca mover ficha, y en realidad muchos lo hacen. No todos son “ninis”. Conozco jóvenes (Y cuando digo jóvenes, me refiero a hombres y mujeres, ya que a mi edad decir jóvenes y jóvenas me resulta ridículo) que luchan por conseguir un futuro mejor, independientemente de su nivel educativo. Siempre hemos pensado que a mayor nivel de educación, mejor te va a ir en la vida, y eso no es del todo cierto. En una sociedad se necesita gente inteligente, pero en la sociedad actual, con lo difícil que esta todo, se necesita sobre todo gente lista, que no es lo mismo. ¿Cuánta gente inteligente no ha conseguido prosperar, y cuanta “lista” lo ha conseguido? Entrecomillo lista, ya que con ello me refiero a gente que sin tener preparación, consiguen adaptarse, e incluso dominar el medio en el que se mueven. En tiempos difíciles, los que sobreviven son los fuertes, no los mejor preparados. Un abrazo.

      Eliminar